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Revista - Colaboraciones
Escrito por Jöel López Astorkiza   
Sábado, 05 de Junio de 2010 14:18

Abres la persiana, extiendes el toldo, recolocas los libros, miras a los dos lados y entras en la caseta. A partir de ese momento, tus ojos se convierten en un plano fijo en el que entran y salen diferentes personajes, con una vida y peripecias que desconoces pero que por alguna razón se paran ante los libros y forman parte, sin quererlo, de esa gran secuencia que es la Feria del Libro vista desde tu caseta.

En primer plano aparecen los que van a la feria a buscar libros. Puede parecer una tontería pero, sí, hay gente que visita la feria que usa los libros para calzar las mesas. Pero de esos ya hablaremos. Los protagonistas de la feria, esos del primer plano son tímidos, respetuosos, muchos actúan como si estuvieran en una biblioteca, otros, mientras pasan sus ojos de una portada a otra te regalan una sonrisa. Y entonces descubres que pueden verte y que incluso te preguntan..y te piden consejo! Uno observa, más allá de la manera que tiene de retirarse el pelo esa mujer o de la solemnidad de ese señor, de Bilbao de toda la vida, sus actitudes en la caseta. Hay quien se queda en los libros de poesía, entonces les doy tiempo y entablo conversación para saber cómo respiran…

En segundo plano surgen, normalmente más rápido, esos personajes que se suelen poner en las películas para no dejar el plano huérfano. Una embarazada que intenta seguir el ritmo de su marido, que no ve el momento de salir de allí, grupos de jóvenes que va a la feria para atajar y escritores que van de caseta en caseta y firmo porque me toca.

Cuando vuelves a bajar la persiana, suena un imperceptible ‘corten!’ que indica que esa escena ya ha terminado. Pero vendrán más.