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Cajón de sastre -
Bazar
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Escrito por Alex Oviedo
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Domingo, 08 de Marzo de 2009 11:26 |
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Semana de presentaciones, de citas ineludibles con el fútbol, de calles repletas de colorines (rojiblancos, por supuesto), de actividades que nos llevan a pensar que se están haciendo cosas incluso aunque sólo algunos participen de ellas. El consumidor decide, cómo no. A unos les va más la hierba de San Mamés y los hitos históricos, a otros la humareda de los bares con televisores de 45 pulgadas (o las que sean), la tranquilidad de sus casas en estos días de lluvia o el encuentro con escritores. El miércoles presentaba Juan Bas su resaca del amor en el FNAC de Bilbao, como ya apuntamos, un encuentro entre amigos, regado posteriormente con algún gintonic, conversaciones y confidencias. Momentos entrañables, similares a los vividos ayer en la presentación del último libro de Mikel Alvira, La playa de las letras. En sábado, mal día, pero como se ve en las fotos de Txetxu, hubo quórum. Un pequeño ágape posterior (tortilla, empanada, vino, refrescos, patatas fritas...). Y más gintonics. Un lector despistado diría que existe una relación evidente entre la escritura y el alcohol. Hay ejemplos en la literatura. O que a cierto tipo de actos sólo van los colegas. Y que un libro se compra mejor si hay comida después. Quién sabe. Pero en las tertulias que se establecieron tras ambas presentaciones volvió a surgir la duda de si éstas son realmente necesarias, si sólo sirven para ratificar amistades, colocar nuestros nombres en las agendas de los diarios (cuando aparecen) o medir nuestro grado de vanidad. Habrá que ver. Y sobre todo habrá que encontrar nuevas formas de captar la atención para que la gente se anime. O para que en un futuro, quién sabe, una presentación acapare tanta atención como un partido de fútbol. (Vale, dejemos de soñar).
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