|
Cajón de sastre -
De Libros
|
|
Escrito por Alex Oviedo
|
|
Miércoles, 21 de Julio de 2010 17:29 |
|
Basándose en la creencia de que para que una persona alcanzara a otra tendría primero que recorrer la mitad de un espacio, y luego la mitad de éste y así hasta el infinito, por lo que nunca podría llegar a su destino, el filósofo Zenón de Elea ideó la paradoja de Aquiles y la tortuga. Una forma de explicar que las sensaciones son ilusorias, y que realmente no existe el movimiento. Cuentan que el personaje de Aquiles moría finalmente en su lucha contra los troyanos a consecuencia de un flechazo de Paris en el famoso talón; otras leyendas dicen que Tetis, madre de Aquiles, se encargó de rescatarlo de la muerte, llevándolo a una isla desierta. Esta segunda hipótesis le sirve a Seve Calleja para construir una sorprendente historia de amistad entre Tor-Tor, una tortuga deslenguada y burlona, y el guerrero aqueo. En Aquiles y la tortuga Calleja logra romper con la idea de un héore embebido en su propia soberbia, componiendo un personaje lleno de inquietudes, marcado por complejos y dudas. Además, la llegada a la isla y su relación con la tortuga brinda al personaje esa segunda oportunidad. Algo similar a lo que le ha ocurrido a una novela cuya primera aparición pública se debió a la ya desaparecida editorial Elea. Entonces la novela no tuvo la suerte que merece un texto en el que destacan la fluidez de los diálogos o unos personajes ricos en matices. Un canto a la amistad, a la posibilidad de que dos personajes de distinta condición puedan mantener una buena relación, que recupera ahora Alberdania para poner de nuevo la novela en su sitio: en manos de lectores que quieran disfrutar de obras de calidad.
|