| Un relato para continuar (propuestas) |
| Revista - Colaboraciones | ||||||||
| Escrito por Administrator | ||||||||
| Jueves, 29 de Julio de 2010 15:09 | ||||||||
|
La primera vez que te vi estabas en la fiesta del cónsul, apoyada en una de las columnas del gran salón de aquel viejo hotel. Me miraste. Apenas fueron unos segundos, pero aquella mirada se clavó en mi retina. Comenzamos un extraño juego, sin hablarnos, sin tocarnos. Por momentos y aunque rodeados de gente me pareció que en aquella recepión solo estábamos tu y yo. Mientras nuestras miradas hablaban, alguien tropezó conmigo y durante un segundo fugaz el juego se rompió. Cuando volví la mirada hacia la columna, ya no estabas, y desesperado comence a buscarte entre la gente. Un oceano de desconocidos se presentaba ante mis ojos. Todos vestidos con elegantes prendas, todos paladeando el caro champán francés servido para la ocasión. Esquivé una bandeja repleta de nuevas copas que pronto estarían vacías. Miré, te busqué y cuando ya pensaba que te habías marchado me pareció ver cómo rechazabas una oferta de bohemio cristal repleto de burbujas doradas. Me acerqué hasta casi rozarte. Como siempre, recorrer el último metro es lo que me resulta más difícil. ¿Cómo abordarte? ¿En el idioma del cónsul o en el mío? Intentaba encontrar una de esas frases que tiempo después se recuerdan, pero se me quedó dentro y enmudecí en cuanto te volviste. Entonces tenía 38 años, han pasado diez de ese momento, y todavía no sé muy bien cómo conseguí decirte algo ni cómo me salieron las palabras. Tan aturullado que me sentí. Ahora eres tú quien sonriéndote me lo recuerdas todos los años, cuando nos volvemos a encontrar el mismo día, a la misma hora. A pesar de las penurias de esta última década es agradable poder revivir aunque sólo sea una vez al año el inicio de una historia inolvidable. Ese momento trae a mi memoria sentimientos que tenía olvidados. Ya no hay champán francés ni elegantes prendas. Ahora estamos sólos tú y yo. No sé en qué momento esto empezó a torcerse, tal vez aquella tarde gris de otoño en la que sentado en el parque tu mirada se perdió entre los árboles. Tus ojos miraban al frente sin ver nada. Sólo unas lágrimas caían por tus mejillas y no respondías a mi pregunta. “¿Qué ha ocurrido?” . No sabes la cantidad de veces que he intentado responder a esa pregunta. Hasta que hoy, diez años después, hemos vuelto a ese viejo salón y lo he comprendido todo.
Powered by !JoomlaComment 3.26
3.26 Copyright (C) 2008 Compojoom.com / Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved."
|

