|
Revista -
Colaboraciones
|
|
Escrito por Jöel López Astorkiza
|
|
Miércoles, 06 de Agosto de 2008 09:57 |
|
Mi mujer dice que necesito ayuda. Que no tengo recuerdos propios. Dice que todo me recuerda a instantes de películas. Y eso, dice, no puede ser bueno. Yo, de vez en cuando, me preocupo, pero lo cierto es que es algo que no puedo evitar. Sí, mi mujer tiene razón. Cada cosa que hago, veo o escucho me lleva a un fotograma inolvidable, a esa película que vi hace ya algunos años. En vez de fotos familiares tengo metros y metros de celuloide corriendo por mi cabeza. Estas vacaciones hemos ido a Torremolinos y mi mujer acabó loca. Era poner un pie en la playa y, allí, en una esquina, veía a Burt Lancaster retozando en la orilla, con su amante, dando rienda suelta a sus deseos. O me sentía como el viejo Aschenbach espiando al hermoso Tadzio mientras se bañaba en La muerte en Venecia. Dando un paseo me encontré con un hombre de rodillas haciendo un castillo, pero de repente vi a Charlton Heston maldiciendo a su propia especie por exterminarse. Y una pareja jugaba a la pelota y recordé a Marilyn, Lemmon y Curtis en Con faldas y a lo loco. No puedo negar que estos recuerdos, muchas veces, me abruman, pero siempre se adelantan y pueden conmigo... Si me miro al espejo veo a Robert De Niro amenazando a su propio reflejo en Taxi Driver; Si voy en coche y veo a un motorista solitario, digo: “mira como el de Amarcord” o pienso en Denis Hooper; y si voy en metro no puedo evitar recordar a Fernando Rey engañando, de forma magistral, a Gene Hackman en French Connection. Siempre he querido hacerlo. Por fin, el lunes pasado, recién llegados de Torremolinos, decidí pasar por la consulta de un médico amigo y terminar con esto de una vez. De camino, me paré delante de una joyería, el aniversario está cerca y tengo que ir pensando en algo. Mientras miraba los anillos, pude distinguir en el reflejo del escaparate a Audrey Hepburn viendo los collares de perlas mientras desayunaba. Sonreí, me di la media vuelta y regresé despacio a casa. Al fin y al cabo esto no puede ser tan malo.
|