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Escrito por Alex Oviedo
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Jueves, 04 de Septiembre de 2008 18:55 |
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Libreros y expositores del País Vasco, Navarra, León, Málaga, Valencia y Perú participan en la XXIII edición de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión que abrirá mañana sus puertas y permanecerá en San Sebastián hasta el día 21. Un total de 43 expositores ofrecerán libros de ocasión, ejemplares de más de cien años y otros artículos antiguos como fotografías, pergaminos, postales, discos y carteles, en horario de 11 a 14 horas y de 17 a 21 horas (hasta las 21:30 los festivos).
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Escrito por Alex Oviedo
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Jueves, 04 de Septiembre de 2008 12:58 |
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No sé si será una coincidencia propiciada por el azar o que me haya levantado especialmente cultureta. Pero lo cierto es que esta mañana he leído dos artículos que dan vueltas de alguna manera al mismo concepto: ¿es el arte capaz de mejorar la realidad o hacernos mejores? El primero de los casos viene de la mano del Paul Auster y de la publicación de Un hombre en la oscuridad (Anagrama). En otro de esos juegos bipolares, que dicen los entendidos, Auster ahonda en algunas de sus obsesiones literarias, entre ellas la creación de un mundo mental que acaba haciéndose realidad, un entorno simulado que es real pero no verdadero. Quizás porque Auster, ya desde joven, concibió la idea de que "el mundo está en mi cabeza, mi cuerpo está en el mundo", y ya desde entonces se sumergió en la creación artística convencido de que el arte sirve de alguna forma para mejorar la realidad, para hacerla mejor. Una mejora sobre la que también se pregunta Luisgé Martín en un artículo aparecido en el pasado 'Babelia' de título esclarecedor: ¿Leer sirve para algo bueno?. El autor madrileño recuerda algunas sentencias surgidas a partir de esta pregunta. Hace unos años el Ministerio de Cultura organizaba una campaña publicitaria bajo el eslogan de "Leer nos hace libres", o se aseguraban cosas como la de que los extremismos de cualquier tipo de curan viajando y leyendo. No queda claro, sin embargo, el hecho de que emocionarse por un pasaje literario, un cuadro o una secuencia cinematográfica vaya a agrandar nuestro corazón. Por ello Martín duda de que la lectura, o el arte, tengan una utilidad ética. Desde luego sí sensorial o práctica, pero seguro que hay ejemplos de personajes históricos capaces de emocionarse ante un movimiento de Wagner mientras enviaban a miles de personas a las cámaras de gas. Y todo ello sin inmutarse. El propio escritor señala que "en el sector editorial y en el mundo literario se encuentra la mayor concentración de individuos biliosos, marrulleros, hipócritas, envanecidos, desequilibrados y tortuosos que conozco. Incluyéndome, por supuesto, a mí mismo". Una frase que suscribo y que dice muy poco de quienes nos la damos de lectores y personas con cierta dosis de cultura.
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Escrito por Alex Oviedo
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Jueves, 04 de Septiembre de 2008 07:30 |
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Puede que fuera por ser agosto, pero nadie acertó el título de la novela cuyo primer párrafo os ofrecíamos a mediados de mes. Se trataba de Esteparios (Hiria) de Oscar Alonso. Apuntamos ahora otro inicio, a ver si... "Una niña, calzada con botas de goma, correteaba por la avenida del Lago mientras sus padres, su hermano y su abuela paseaban, aspirando hondamente el frescor, ya primaveral, de los pinos que bordeaban el camino en la pequeña ladera que descendía hacia el lago. Como tantas familias donostiarras, habían aprovechado sus días festivos, cuando en el Sur de Francia no lo eran, para hacer sus compras, aunque todo lo que encontraban fuera más caro que en las tiendas próximas a su casa. Era el espejismo del consumo: compre ahora y piense luego, que el susto llegaría cuando el extracto de la tarjeta de crédito les revelara que el franco seguía siendo una moneda fuerte ante la peseta".
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Escrito por Alex Oviedo
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Miércoles, 03 de Septiembre de 2008 00:22 |
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Leo en La Vanguardia una entrevista al historiador de las ideas (tal como suena) Peter Watson, autor de Historia intelectual del siglo XX (Editorial Crítica). Y admito que desde el principio capta mi atención este hombre de 62 años con rostro de no haber levantado la voz a nadie o de conformarse con madrugar cada mañana para dedicarse a pensar. Porque el título nos encamina hacia dónde van a ir los tiros: "Sólo quien es culto tiene auténtica vida privada", señala, y por un momento creo verle dibujar una sonrisa en su cara. Una de esas muecas cómplices que se les quedan a veces a los entrevistados. La misma sonrisa que le lleva a arremeter contra la sociedad de hoy, esa que se construye delante de un televisor, o contra las elites cuyo único objetivo consiste en perpetuarse. O que critique el sistema educativo ("Los profesores de hoy son evaluados por aburridos o divertidos") o el periodismo ("Los periodistas serios fueros suplantados por payasos"). Puede que la palma de sus críticas se la lleve esa televisión hecha exclusivamente para entretener, que no exige ningún esfuerzo, en la que los programas se olvidan según se van viendo. Tan banal que nos hemos acostumbrado a tenerla encendida pese a que no nos sugiera nada. Vacía como cada canal que compramos en teletienda. Un espectáculo continuo que, como apunta Watson, "nos vuelve frívolos, superficiales, conformados, dominables con unas cuantas gracias al día". El propio historiador se pregunta por qué existiendo tecnologías para sustituir al petróleo o a las energías fósiles no se ha apostado profundamente por ellas. Una respuesta evidente: para mantener el statu quo. Y pone como ejemplo a los griegos: por qué ellos, que ya conocían la máquina de vapor, no utilizaban esa fuerza para mover máquinas. Porque ya tenían esclavos que les hacían el trabajo. ¿Para qué innovar entonces? Todas estas reflexiones llevan a Watson a decir que en el mundo de hoy cada vez existe menos esfuerzo intelectual, que vivimos en una época muy poco creativa cuyos logros (internet, genética) son escasos en comparación con los de siglos precedentes (el motor, teléfono, radio, el avión, los ismos...). Incluso si me apuran, la falta de una buena educación hace que cada vez existan menos personas cultas capaces de elegir lo que quieren leer, escuchar, ver, que puedan escoger sin seguir lo que les marcan los demás. Y que sepan disfrutar de su vida privada, de su vida en soledad, de sí mismos como personas.
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Escrito por Alex Oviedo
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Martes, 02 de Septiembre de 2008 17:08 |
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Algunos datos facilitados por el Ayuntamiento de Getxo respecto a la vigésimo cuarta edición de lo que han dado en llamar las Terrazas de las Letras, o lo que es lo mismo, las actividades de ocio organizadas en la localidad vizcaína para sacar los libros a la calle durante las vacaciones de verano. Entre el 1 de julio y el 29 de agosto, más de 33.000 personas visitaron las tres bibliotecas callejeras situadas en las plazas Estación de Las Arenas, Estación de Algorta y Sarri de Andra Mari, frente a las 31.200 del pasado año. Además se han felicitado por el éxito de las iniciativas dirigidas al público infantil, "Juegos de antaño" y "Juegos de cooperación", así como los talleres de manualidades y animación a la lectura. Con ellas el Aula de Cultura de Getxo quiere impulsar cada año la lectura y convertirse en un punto lúdico para disfrute de los más pequeños (de hecho han contabilizado la participación de 20.000 niños en dichas actividades). En esta edición se seleccionó un fondo de 2.500 libros en euskera y castellano. Se realizaron 13.500 préstamos de libros a domicilio, de los cuales más de 5.000 correspondieron a ejemplares en euskera (un 15 % con respecto al pasado año).
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Escrito por Mikel Alvira
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Martes, 02 de Septiembre de 2008 07:18 |
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Hoy he ido a una gran superficie, perdóneseme la torpeza. Yo, que no acostumbro, que me he habituado a mis tenderos de barrio, que apenas las piso y por no hacer no hago ni maldecirlas, he ido a una de ellas. Quería comprar cajas de tela para guardar ropa, permítaseme lo prosaico.
La cosa es que me he encontrado con el aluvión de padres histéricos y madres neuróticas preparando la vuelta al cole. La vuelta al infierno, diría yo. Niños fiscalizando el presupuesto de septiembre, exigiendo tal o cual marca de cuaderno (los de High School Music son una cucada, oigan), madres lista en mano, padres sin saber cuál de los doce tipos de tijera es la adecuada para tercero de primaria, familias al pleno llenando el carro con materiales fungibles. Concédaseme la exageración. Lo peor de todo, filas eternas para recoger los libros de texto. Unos libros de texto rehechos por las editoriales cada curso con el consentimiento de las Administraciones para aquello de que los del año pasado no sirvan. Libros de texto rehechos por las Administraciones con el coleguismo de las editoriales para aquello de que sigan sin servir. Otórgueseme el derecho al pataleo. Libros ñoños, caros y en los que se prima el colorín al contenido. Por cada libro de texto, metro y medio de forro, etiquetas para el nombre, “Dimos” como artículos de lujo, rollo de cello, borracheras de merchandising. Autoríceseme la generalización. ¿Y todo ello con la excusa del sistema educativo? Pues estamos apañados. Pobres de las familias. Pobres de los profes, víctimas también de los cambios curso a curso. Pobres de los alumnos, en hipnosis permanente. Pobre del futuro, si es este sistema el mejor que hemos sabido inventar. Démese el pésame.
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Escrito por Leyre Delgado
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Lunes, 01 de Septiembre de 2008 14:42 |
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La foto procede del blog de diseño gráfico Roc.21
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Escrito por Mikel Alvira
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Lunes, 01 de Septiembre de 2008 07:30 |
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Este hotel no está mal; al menos, presume de wifi y, aunque no tiene vistas, la calle parece más tranquila. Apunto su nombre en mi libreta: uno más a la espalda del verano. Oporto sabe a rancio, como Lisboa. Aquí, eso sí, hay galerías de arte que harían entrar en éxtasis a la mismísima Cervera. Igual acabo encadenado a alguno de los plataneros de la plaza. O levitando. Veo una, dos, tres, cuatro galerías. Hasta once. Durante dos días, cambio gozoso la literatura por la pintura, por la escultura, por el grabado, por la instalación, por las vanguardias (“no, señor, esto no es vanguardia, esto es el cubo de la señora de la limpieza”). Vuelvo a mis letras. Escribo como loco. Escribo antes de mi desayuno, después de mi desayuno; antes de mi almuerzo, después de mi almuerzo; antes de mi comida, que aquí en Portugal es la cena, después de mi comida, que aquí en Portugal es casi la hora de la merienda en España. Una misma península y menudo desfase gastronómico. Aburrido del hotel, cambio de paisaje. Me encana la vieja Lusitania.Y comienzo a conocer gente —un verano da para ello— y, de su mano, novelistas lusos, editores, poetas urbanos y poetas del papel, un novelista que flipa cuando le digo que allí la gente se coedita… ¿Coeditar? ¿Autoeditar? Se echa las manos a la cabeza, me dice que a ver qué mierda de negocio editorial es, que a ver si eso tiene algo que ver con la Literatura, que qué manera de sacar los cuartos. El poeta urbano, por su parte, me convence de que ser escritor no es sinónimo de tener currículo vital porque a él lo del currículo no le aporta nada como creador. Trago saliva. Los editores, gente cercana que perdieron la gola en el XVII, se leen los manuscritos y apuestan por los escritores. Una misma península y menudo desfase editorial. Hay más librerías que bares. O empate. Entro en muchas desde Coimbra hasta Lagos; en muchísimas. Me cuentan cuáles son las novedades. Me dan direcciones (¡domicilios!) de escritores con quienes contacto, hablo, como-ceno, aprendo. Me dicen que pasan de los best-sellers y que ellos, los libreros, lo son por los libros en toda su extensión (de la primera a la última página) y no por el título del volumen. Una misma península y menudo lo que anoto en mi libreta. Cuando llegue a casa, ordenaré ideas y rumbo artístico. Me encanta la vieja Lusitania. Y la Hispania, por qué no. En definitiva, en ella pazo.
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Escrito por Alex Oviedo
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Domingo, 31 de Agosto de 2008 17:04 |
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Pues sí, parece ser que hoy 31 de agosto es el Día del blog. Y uno como es despistado, ha terminado sus vacaciones y ha comenzado a trabajar (snif, snif) ha tenido que recurrir a sus informadores habituales para enterarse. Es decir a Txetxu Barandiarán, que de esto sabe, y que además ha tenido a bien recomendar (una vez más) nuestra página y la de ese francotirador amigo que es Óscar Alonso (para los más despistados, deciros que ayer fue padre de dos hermosos polluelos, por lo que estará abierto a felicitaciones y regalos). El otro día Txetxu me presentó a unos colegas como "enredador", un término que me gusta porque implica cierta capacidad de tejer redes, de entretener e incluso, en algunos casos, de meter un poco de cizaña, que tampoco viene mal. Y ahí van mis cinco sugerencias de algunos blogs que he ido descubriendo este año:
La noche de los puentes: una recomendación evidente, ya que hay días en los que leer a Óscar Alonso le hace salir a uno a la calle con una sonrisa de oreja a oreja. Y eso es algo que ya de por sí merece la pena. Malos tiempos para la lírica: Con este título uno puede esperar cualquier cosa y creo haber dicho en más de una ocasión que es precisamente lo que más me llama la atención de este blog de Paul M. Como él mismo apunta, un espacio "para investigar las intersecciones entre el arte contemporáneo y el activismo político y social". Territorio enemigo: Creo que Fernando García Pañeda es otro de esos enredadores de los que hablaba Txetxu. Me gusta su apuesta por utilizar internet como plataforma para impulsar su obra y su visión sobre la literatura y sobre la vida. Disfruto con su página, incluso esas veces que me hace pensar y darle vueltas a las cosas. Despertar es morir: Admito que no siempre comparto esa apuesta por su propia imagen a la que recurre Mariaje, pero sí en cambio su búsqueda por nuevos campos de la cultura, incluso cuando éstos se remontan al pasado. De ahí que me atraiga su capacidad de hallazgo fotográfico y artístico, incluso su capacidad de provocación. Cultura con jota: Inconstante a veces en los post que introduce en el blog, pero siempre sugerente. La página de Jöel López Astorkiza sigue transmitiéndome buenas sensaciones.Y sólo el hecho de haberme permitido descubrir a Russian Red ya merecería esta recomendación.
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Escrito por Alex Oviedo
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Domingo, 31 de Agosto de 2008 15:16 |
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Parece que fue ayer cuando hablábamos de El niño con el pijama de rayas en este blog. Fue nada menos que hace un año y creo recordar que fue un libro que leí en una tarde y parando a merendar, y que me atrapó desde sus primeras líneas, especialmente por la sencillez con la que su autor (el irlandés John Boyne) lograba transmitir el horror del Holocausto judío. Y todo a través de la mirada inocente de un niño. El libro se ha convertido ya a estas alturas en todo un fenómeno editorial, con (dicen) más de tres millones de ejemplares vendidos y ediciones en 35 países. De ahí, que la historia haya sido inmediatamente adaptada al cine. De hecho, será el Festival de Cine de San Sebastián el marco en el que se presente la película, en la Sección Oficial, pero fuera de concurso. Incluso nos han asegurado que su autor estará en la Bella Easo para atender a los medios y hablar de la película (cuyo resultado parece que le ha agradado). No sólo eso, sino que Boyne traerá consigo su nueva novela, El motín de la Bounty (Salamandra), una nueva revisión de un argumento que ya ha visto su propia traslación al cine y que según el escritor irlandés se alejaba de la realidad de lo sucedido. Al parecer, y eso es de momento lo único que se puede contar, Boyne ha querido dar un giro al mito de la Bounty de forma arriesgada, en el que los malos dejan de serlo y los buenos también. O en el que todos tienen algo de lo uno y de lo otro. Y nuevamente a través de la mirada de un niño, un adolescente de 14 años. Por el momento la prensa anglosajona le ha deparado críticas excelentes. Veremos a ver...
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Escrito por Alex Oviedo
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Sábado, 30 de Agosto de 2008 09:07 |
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La vida es como un mundo virtual o una obra literaria en la que nos inventamos la mitad de lo que creemos haber vivido. No lo decía yo, válgame Dios, la frase es de Rosa Montero. Pero la memoria es lo que tiene, que la mitad de lo que recordamos es inventado. Y por un segundo he pensado que la sentencia era mía. Lo que son las cosas. Eso sí, probad a preguntadle a otra persona lo que recuerda de algo que vivisteis juntos. Muchas de las cosas que ella te cuente no tendrán nada que ver contigo.
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Escrito por Sergio Arrieta
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Viernes, 29 de Agosto de 2008 12:57 |
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No bien hubo empezado a despedazar la liebre ⎯con sumo deleite⎯, cuando posó la gran navaja en el fregadero. Se dio la vuelta, el cuerpo erizado de escalofríos y todo pareció girar en sentido contrario, aunque en realidad, se estaba mareando. Y no era para menos: sentado detrás de él en la única silla de la cocina, inmóvil como una fiera que acechara su presa, le observaban... Sabía que era uno de ellos, a pesar del ateísmo chulesco que siempre había exhibido en reuniones familiares y tabernas. Quizá demasiado bello y bien vestido, su mirada verde siendo también en demasía penetrante. ⎯¿Va a matarme y llevarme con usted, verdad? ⎯preguntó el hombre, aunque sin inmutarse demasiado. Se cruzó de brazos y levantó una ceja, desafiante. ⎯¿Dónde está tu esposa? ⎯contestó el extraño, con otra pregunta y una voz que no lo parecía. ⎯Estoy seguro de que ya lo sabe: ahora, más cerca de ustedes que de mí, ¡ja, ja! En el bosque y bajo tierra. Ella se lo buscó, ¿no cree? El ser pareció ensimismarse. Bajó su mirada esmeralda y la luz de la lámpara fluorescente hizo lo mismo, en medio de chisporroteos. Sí, era uno de ellos. ⎯¿Qué ocurrió en esta cocina? ⎯¡Eso también lo sabe! Lo que pasó cientos de veces desde que me casé con esa histérica. Sólo que aquella vez, acabó mal para ella y bien para mí. Antes, se quejaba constantemente, incluso cuando la pegaba menos, así que opté por castigarla siempre con la misma violencia. Desde aquella liberación sexual, se han vuelto independientes y sobre todo..., desobedientes. ¡Pero si lo afirma vuestra competencia en Roma! ¿Acaso come la leona antes que el león, a pesar de haber cazado ella la presa? Pues hoy, las mujeres quieren ir en contra de lo natural. Por ejemplo, ella quería trabajar ¿se da cuenta? Si le hubiese dejado, ahora mis hijos serían los de su jefe, estoy seguro. Además, me alzaba la voz cuando la insultaba. ¡A mí! Incluso un día quiso denunciarme, cosa que le perdoné tras una paliza en toda regla, claro. ¡Luego quiso divorciarse! ¡De mí! Así que tuve que hacerlo... Usted me comprende, ¿verdad? ⎯¿No te arrepientes?, ¿ni tan siquiera un poco?
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Escrito por Alex Oviedo
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Viernes, 29 de Agosto de 2008 07:32 |
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Nos llega un anticipo del número 2 de Bloc, Revista internacional de arte y literatura infantil que se publicará en el mes de octubre y que tendrá La Ciudad como punto de reflexión. De momento su web nos da unas pistas sobre lo que podremos ver en ella.
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Escrito por Alex Oviedo
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Jueves, 28 de Agosto de 2008 13:40 |
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"La llegada. Un frenazo. Bajé; la descendí. —Adiós... Y a ver si nos vemos, ¿eh? —¡Ah, sí! Oye: ¡a ver si nos vemos! (Lo que se dicen las personas que no van a hacer nada por volver a verse...)" Enrique Jardiel Poncela en ¡Espérame en Siberia, vida mía! (1929)
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